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Violencia, huachicol y baches, los demonios de Banck

Durante su corta administración en el municipio de Puebla vio el aumento de las personas ejecutadas y la infiltración de los ladrones de combustible en la capital.
Domingo, 14 de Octubre de 2018 08:55

El 20 de febrero de 2016, Luis Banck Serrato asumió la presidencia municipal de Puebla sin imaginar que le tocaría enfrentar el incremento de la violencia en la Angelópolis durante los siguientes dos años.Cronología: Horas de pánico por fuga de gas en norte de PueblaEncuentran restos de piel tatuada en la 11 Sur de Puebla

El ex funcionario estatal con Rafael Moreno Valle llegó al cargo para sustituir a Antonio Gali Fayad quien a la postre se convirtió en el gobernador del estado.

Durante su corta administración Luis Banck vio el aumento de las personas ejecutadas por la delincuencia organizada y la infiltración de los ladrones de combustible en la capital, en algunas ocasiones hasta alcanzar a la propia Policía Municipal.

Incremento de la violencia 

Casi un año después de haber llegado a la alcaldía, Banck Serrato no pudo negar el incremento de los delitos en el municipio.

El 15 de febrero de 2017, durante su informe de labores, lo admitió y justificó que no era un problema exclusivo de la Angelópolis.

“De acuerdo al Sistema Nacional de Seguridad Pública tan solo en el último año el número de delitos en el país se incrementó en un 12 por ciento, en el estado cinco por ciento y en la ciudad cuatro por ciento”.

Los siguientes meses no fueron fáciles. El 16 de abril de 2018 una balacera ocurrió en la 12 Poniente y calle 5 de Mayo, en pleno Centro de la ciudad de Puebla, una de las zonas más vigiladas de la capital. Narcomenudistas se enfrentaron aquel día con saldo de un muerto y seis heridos. No se trató de un caso aislado.

El 13 de agosto fue hallado un automóvil con tres cadáveres en su interior. El vehículo estaba en la colonia Gonzalo Bautista. Nadie vio nada. 

“Niño de 12 años ejecutado en Periférico y 14 Sur”, “Hombre asesinado en la colonia Solidaridad”, “Hallan tres cadáveres en Lomas de San Jerónimo”, “Balean a voceador que difundía nota del ejecutado en Valsequillo” y “Encajuelan cuerpos de pareja con el tiro de gracia en Puebla capital”, fueron las notas que comenzaron a llenar la prensa en la Angelpopolis.

Apenas el 10 de octubre de 2018, personal de la Fiscalía General del Estado (FGE) levantó restos de piel con tatuajes en la avenida 11 Sur entre Reforma y calle 3 Poniente, una de las zonas más transitadas de la ciudad. Eran las primeras horas de la tarde en uno de los sitios con más cámaras de vigilancia en Puebla capital. 

De acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), los homicidios en la capital poblana se duplicaron en los últimos años.

En el periodo de marzo a diciembre de 2014 ocurrían 138 muertes de este tipo, pero la cantidad subió a 282 en el mismo periodo de 2017.

La llegada del “huachicol”

La madrugada del 12 de septiembre de 2018, cientos de personas dejaron sus hogares en la zona de Villa Frontera, en las orillas del municipio de Puebla.

Una nube de gas L.P. cubrió esa parte de la ciudad luego que “huachicoleros” ocasionaron una fuga al intentar robar el combustible. Hubo peligro de explosión. 

La emergencia que obligó al desalojo de la Central de Abasto, Villas San Gregorio, Camino a Tlaltepango, San Pedro, Revolución Mexicana, Villas del Marqués, Venustiano Carranza y Jorge Murat, entre otras colonias, solo fue un recordatorio de la presencia de los ladrones de combustible.

Meses antes el gobierno municipal supo que la gasolina robada y los “chupaductos” habían salido de los límites del “Triángulo Rojo” para pisar la ciudad.

En diciembre de 2016, dos policías municipales ya habían sido retenidos por “huachicoleros” en San Miguel Xonacatepec. Después de un operativo fueron liberados. Oficialmente no hubo información del suceso.

En febrero de 2017 dos uniformados quedaron detenidos cuando custodiaban dos camionetas con ocho mil litros de gasolina ilícita. Un año después otro elemento de la corporación fue capturado al comprar y vender “huachicol”. 

En noviembre de ese año el secretario de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, Manuel Alonso García, confirmó la detección de cinco puntos de venta de combustible robado, aunque no detalló en qué partes de la mancha urbana.

Al cierre de la administración de Luis Banck no existe un informe público detallado sobre la gravedad del problema en la Angelópolis.

La plataforma Gobierno Fácil solicitó a Petróleos Mexicanos (Pemex) el reporte de las demarcaciones con más tomas clandestinas de combustible en el estado, al primer trimestre de 2018. Puebla se ubicó en el segundo lugar, solo detrás de San Martín Texmelucan.

Cuando Luis Banck llegó al poder (2016) el municipio venía de un 2015 en el que se hallaron nueve “ordeñas”, para 2018 ya eran 70.

¿Y las calles?

Remodelar el Parque Juárez le costó a la ciudad 19 millones 379 mil pesos, según dio a conocer el gobierno local a través de un comunicado de prensa de julio de este año.

Otra de las obras emblemática de la administración que está por concluir fue el rescate del Parque Juárez. Ese mismo mes la comuna cortó el listón inaugural del proyecto que requirió de una inversión de 50 millones de pesos.

Una semana después la pista comenzó a desprenderse y el ayuntamiento lanzó la piedra a los usuarios, a quienes acusó de haber ocasionado los daños.

Lo cierto es que ambas obras se encuentran rodeadas de calles en mal estado, con baches que dañan los vehículos y que han dejado varados a los automovilistas.

Ya no solo las calles de las colonias alejadas del Centro Histórico tenían hoyos, también las que se encuentran cerca de edificios públicos y hasta algunas de las principales vialidades.

El 12 de octubre los vecinos de la 26 Sur prefirieron burlarse y colocar una “momia” en pleno bache.

Aunque el gobierno de Luis Banck alentó el programa “Bachetón”, con inversión de 90 millones de pesos en su última etapa, los poblanos no lo notaron.

El problema es tal que en diciembre de 2017 la gente que vive en el municipio de Puebla lo calificó como grave, solo comparado con la inseguridad, según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

El gobierno capitalino es poco o nada eficiente para atender esa situación, dijeron siete de cada 10 personas encuestadas.

Aunque en octubre de 2017 se dio a conocer el Seguro contra Baches, el Ayuntamiento de Puebla condicionó que solo vehículos con placas de Puebla y con el pago de sus impuestos al corriente podrían cobrarlo.

Además, e-consulta dio a conocer que el programa solo abarcaba calles y avenidas que no estaban entre las más dañadas. 

Pobres que nadie ve

El Informe Anual sobre la Situación de Pobreza y Rezago Social 2018, publicado por la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) ubica al municipio de Puebla entre los 20 con más habitantes en pobreza.

La zona metropolitana del estado se encuentra, en este rubro, al nivel de las sierras Mixteca, Negra y Norte, donde la gente no tiene dinero suficiente para adquirir la canasta básica, carece de vivienda de calidad y padece algún rezago en materia de salud, educación o alimentación.

En febrero de este año el secretario de Desarrollo Social del municipio de Puebla, Alejandro Cortés Carrasco, aceptó que el 40 por ciento de los habitantes del municipio viven en la pobreza.

Una nota publicada por el periódico El Popular señaló que ese porcentaje representa a 629 mil personas.

Al presentarse ante el Cabildo, Cortés Carrasco resaltó la entrega en colonias de bajos recursos de 10 mil 731 tinacos para almacenar agua.

Se trataría de los mismos contenedores de color azul que son repartidos en los meses previos a las elecciones ocurridas en el estado. 

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