Lo que sucede con Aeromar y la nula respuesta del gobierno de AMLO es una copia burda de lo que ocurrió en el sexenio de Felipe Calderón con Mexicana
“Lo que te choca, te checa.” EXPRESIÓN POPULAR
“Si yo encontrara un alma como la mía
Cuántas cosas secretas le contaría
López Obrador patalea y hace mucha alharaca mucho cuando se trata de pegarle a Calderón. Cada vez que puede culpa al político michoacano, al grado que pareciera que todo lo malo que sucede en este país es producto del ex presidente. Tal vez su crítica sea una forma de envidia ya que le emula en muchas cosas.
Algunas: Calderón sacó al ejército de sus cuarteles para llevarlo a las calles, mientras que López Obrador no solo lo mantuvo allí (por lo pronto hasta el 2030), sino que le ha dado un poder inaudito. Calderón celebró por todo lo alto ‘La marcha de la lealtad’; López Obrador hizo lo mismo, si bien él no montó a caballo. Vaya, hasta imitó a su némesis al contratar a López-Gatell (quien fue despedido por Calderón cuando lo de la H1N1) y, bueno, ya sabemos el pésimo manejo del covid que llevó a cabo el galeno este…
Ahora, en su copia región cuatro, ante la quiebra inminente de Aeromar, no hubo rescate público. Ni siquiera un mínimo apoyo. López Obrador criticó ese mismo desinterés y el abandono que le propinó el gobierno calderonista a Mexicana de Aviación. ¿Salvar a Aeromar? No lo sé, pero un involucramiento e interés genuino sí eran necesarios.
La misma historia se repite: empresas emproblemadas —no necesariamente por causa del gobierno, eso es cierto—pero sí donde la actuación, mediación, intercesión de la autoridad deja MUCHO que desear.
Se sabe la complicada y borrascosa temporada que está surcando la industria aérea internacional (no se diga la nacional); desde antes de la pandemia y luego con esta cuando más del 80% de la flota internacional de aviones “aterrizó” forzosamente un buen rato. Sencillamente no ha terminado de alcanzar su punto de equilibrio. Y, sumándole a lo anterior, está el que en nuestro país se perdió otra vez la categoría 1 de aeronavegación (sí, en eso también se parece la 4T al calderonismo). El asunto que se deriva de ello es que las aerolíneas mexicanas no han podido establecer nuevos destinos en el extranjero.
Encima están siendo presionadas para utilizar el AIFA, mientras que cada vez más insistentemente está la amenaza de permitir el cabotaje en el país.
Una industria que no termina de volver a despegar y que encima de todo enfrenta un aeropuerto sobresaturado y otro el cual nadie quiere utilizar (ni siquiera las líneas aéreas/vuelos de carga).
Preguntas serias: ¿no está resultando sumamente conveniente el quiebre de Aeromar para las aspiraciones de la Aeromilitar? ¿Saldrán los militares o el gobierno a comprar en ganga el avión y el equipo aéreo de esta compañía (entiendo que a Aeromar ya solo le queda uno)? ¿Querrá López Obrador comprar Aeromar para los marinos? Total, el nombre les queda pintado… ¿Todo eso y más se subvencionará con nuestros impuestos?
Interrogantes que deberán ser respondidas en breve, a la par en que se vayan realizando las operaciones de cierre de la aerolínea, así como el remate de sus bienes.
Desafortunadamente la quiebra de Aeromar tiene muchas vertientes y ninguna de ellas augura mejoras para nuestro país. Da aviso de que la demanda por viajes de líneas aéreas mexicanas ha disminuido en términos reales en territorio nacional.
Aeromar pasa a agregarle una raya más al tigre del desastre de lo que es la aviación en México en tiempos de la Cuarta Transformación. Un problema de profesionales que pierden su empleo y cuya solución —si acaso— será usada algún día por algún candidato, como en su momento López Obrador hizo con los sindicalizados de Mexicana.
Lo que sucede con Aeromar y la nula respuesta del gobierno es una copia burda de lo que ocurrió en el sexenio de Calderón con Mexicana. No en balde: “lo que te choca, te checa…”.
Columna de Verónica Malo en SDP Noticias
Foto Cuartoscuro en SDP
clh
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