Aunque 2026 todavía no encabeza los registros de temperatura, científicos advierten que la llegada de El Niño podría intensificar el calentamiento global y provocar nuevos récords.

Washington, Estados Unidos.— Los incendios forestales, las repetidas olas de calor y las elevadas temperaturas de los océanos han marcado el verano de 2026 en distintas regiones del planeta. Sin embargo, los registros disponibles todavía no colocan al año como el más caluroso de la historia, aunque especialistas advierten que la llegada de El Niño podría modificar el panorama durante los próximos meses.
Hasta ahora, 2026 ocupa el tercer lugar entre los años más cálidos, por debajo de 2024 y 2025. Los científicos consideran que la combinación del calentamiento global provocado por las actividades humanas y un episodio particularmente intenso de El Niño podría llevarlo a superar o acercarse al récord establecido en 2024.
Aunque existen diferencias sobre la posibilidad de que 2026 termine en el primer lugar, los especialistas coinciden en que 2027 podría superar ampliamente los registros modernos de temperatura, debido a que los efectos de El Niño suelen manifestarse con mayor intensidad después de su formación.
El investigador de Berkeley Earth, Zeke Hausfather, calculó una probabilidad de 35 por ciento de que 2026 rebase a 2024 como el año más caluroso documentado. Su estimación ha aumentado desde marzo, cuando ubicaba esa posibilidad en apenas 7 por ciento.
El exespecialista climático de la NASA, James Hansen, también prevé que 2026 podría terminar ligeramente por encima del récord de 2024. Su pronóstico se relaciona con el incremento de la temperatura superficial de los océanos, que desde junio ha alcanzado niveles históricos durante numerosos días.
Debido a que los mares cubren más de 70 por ciento de la superficie terrestre, el calor acumulado en ellos suele reflejarse posteriormente en el promedio global. Hansen explicó que este proceso puede presentar un retraso aproximado de mes y medio.
El servicio climático europeo Copernicus estimó que cerca de 82 por ciento de la superficie oceánica mundial se encuentra afectada por olas de calor marinas durante este año.
Por su parte, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, conocida como NOAA, había calculado una probabilidad de 66 por ciento de que 2026 terminara como el cuarto año más cálido y únicamente 0.1 por ciento de que ocupara el primer lugar. La institución actualizará sus estimaciones después de incorporar los datos correspondientes a julio.
Los pronósticos sobre un El Niño de gran intensidad han incrementado las expectativas de nuevos récords. Este fenómeno consiste en un calentamiento temporal de determinadas zonas del océano Pacífico ecuatorial, capaz de elevar la temperatura media del planeta y alterar los patrones meteorológicos en distintas regiones.
Los episodios de El Niño liberan parte del calor almacenado en los océanos. Sin embargo, los especialistas advierten que actualmente existe una mayor cantidad de energía acumulada debido a los gases de efecto invernadero, responsables de retener el calor dentro del sistema climático.
El científico de Climate Central, Zachary Labe, señaló que el contenido térmico de los océanos continúa alcanzando máximos históricos y constituye uno de los principales indicadores del cambio climático generado por las actividades humanas.
Los investigadores aclararon que las condiciones extremas observadas durante este verano todavía no son consecuencia directa de El Niño, pues sus efectos más intensos se presentarán dentro de algunos meses. Los incendios y las altas temperaturas actuales están relacionados principalmente con la quema de carbón, petróleo y gas.
Labe sostuvo que el cambio climático es el principal motor del calor extremo, mientras que El Niño únicamente añadiría entre una y dos décimas de grado a la tendencia de calentamiento de largo plazo.
Hansen advirtió que el incremento de la temperatura global podría estar acelerándose. Entre las posibles causas mencionó la disminución de ciertos contaminantes industriales que, aunque perjudiciales para la salud, reflejaban parte de la radiación solar y ocultaban parcialmente el calentamiento provocado por los gases de efecto invernadero.
Las olas de calor han afectado especialmente a lugares donde la población y la infraestructura no están acostumbradas a temperaturas tan elevadas. También se han intensificado durante las noches, lo que dificulta el descanso y puede perjudicar la salud y la productividad de las personas.
La representante de Copernicus, Samantha Burgess, señaló que Europa enfrentó una ola de calor excepcional en mayo, otra en junio, dos durante julio y un nuevo episodio que afecta actualmente a Francia y España. Condiciones similares se han registrado en Norteamérica, Sudamérica e India.
El investigador de la Universidad de Princeton Michael Oppenheimer afirmó que estos acontecimientos muestran los efectos actuales del cambio climático, el cual ha aumentado la posibilidad de sufrir incendios forestales y veranos más intensos, prolongados y potencialmente inéditos en distintas partes del mundo.
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Foto: Especial
Djs
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