La propuesta contempla excluir a inmigrantes sin estatus permanente y eliminar datos raciales del censo de 2030.

Estados Unidos.- La administración del presidente Donald Trump plantea una profunda modificación al censo de Estados Unidos de cara a la edición de 2030, mediante una propuesta que excluiría del conteo poblacional a millones de personas con base en su situación migratoria y eliminaría diversas preguntas relacionadas con características demográficas, entre ellas las referentes a raza, etnia y algunos datos sobre la comunidad LGBTQ+.
La propuesta, dada a conocer esta semana a través de una publicación en el Registro Federal, considera dejar fuera del recuento a inmigrantes indocumentados, solicitantes de asilo y personas que no cuenten con un estatus migratorio permanente. De acuerdo con la Oficina del Censo, estas personas no deberían ser incluidas para la asignación de escaños legislativos porque, según el argumento oficial, no constituyen habitantes permanentes ni forman parte del cuerpo político del país al carecer de un vínculo suficiente con Estados Unidos.
El planteamiento también retoma una postura impulsada anteriormente por Trump, cuando buscó incorporar una pregunta sobre ciudadanía en el censo nacional, una iniciativa que generó una amplia controversia.
Además de los cambios relacionados con el estatus migratorio, la Oficina del Censo sostiene que el cuestionario debería mantenerse libre de preguntas consideradas irrelevantes, como las relacionadas con la raza. En el mismo proceso de revisión también se analiza la posibilidad de retirar preguntas vinculadas con la identidad de personas pertenecientes a la comunidad LGBTQ+.
Especialistas en el uso de información estadística advirtieron que estas modificaciones afectarían de manera significativa la calidad de los datos obtenidos. Beth Jarosz, vicepresidenta de la Asociación de Usuarios de Datos Públicos e investigadora especializada, calificó la propuesta como una medida sin precedentes y alertó que dejar de contabilizar a todas las personas residentes en el país representa un riesgo para la utilidad del censo.
La experta explicó que la información censal sirve para determinar la distribución de los escaños en la Cámara de Representantes y, en consecuencia, el número de votos que corresponde a cada estado en el Colegio Electoral. Un conteo incompleto, señaló, podría alterar la representación política y disminuir el peso electoral de determinadas comunidades.
Jarosz recordó que históricamente el censo decenal ha buscado contabilizar a todas las personas que viven en Estados Unidos, independientemente de su condición migratoria. Aunque la situación legal puede analizarse mediante otros instrumentos estadísticos, como la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense, disponer de cifras precisas resulta fundamental para asignar recursos destinados a responder ante emergencias sanitarias y desastres naturales o provocados por el ser humano.
Según la investigadora, si determinados sectores de la población quedan fuera del conteo, las autoridades podrían enfrentar dificultades para distribuir adecuadamente recursos y servicios, lo que terminaría afectando a la población en general.
Las preguntas sobre raza forman parte del censo estadounidense desde 1790 y, a partir del año 2000, el cuestionario permitió que las personas se identificaran con más de una raza. De acuerdo con cifras oficiales correspondientes a 2020, 33.8 millones de habitantes se identificaban como multirraciales, mientras que un estudio del Pew Research Center había señalado previamente que este segmento crecía a un ritmo superior al de la población total.
Los datos sobre raza y etnia son utilizados por investigadores y organizaciones para analizar fenómenos como la discriminación, la delincuencia y las desigualdades económicas que enfrentan distintas comunidades.
Manjusha Kulkarni, cofundadora de Stop AAPI Hate y directora ejecutiva de AAPI Equity Alliance, afirmó que las modificaciones tendrían un fuerte impacto sobre las poblaciones asiáticas e isleñas del Pacífico, cuyos programas y estrategias dependen de la información generada por el censo. Añadió que eliminar estos datos impediría que legisladores, autoridades de salud, responsables de seguridad pública y organizaciones comunitarias dispongan de información necesaria para diseñar políticas y atender las necesidades de la población.
Asimismo, sostuvo que excluir tanto los datos raciales y étnicos como a determinados grupos de inmigrantes envía el mensaje de que esas comunidades carecen de importancia dentro del país.
Para Jarosz, realizar el censo de 2030 bajo estas condiciones comprometería seriamente la calidad de la información obtenida y dificultaría la toma de decisiones basada en datos confiables.
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Foto: Especial
Djs
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