Especialistas en salud reiteran que las bebidas energéticas pueden provocar arritmias, hipertensión, convulsiones y otros problemas graves en niños y adolescentes, por lo que llaman a reforzar la prevención y limitar su promoción entre los jóvenes.

Estados Unidos.- El consumo de bebidas energéticas entre niños y adolescentes continúa generando preocupación entre especialistas de la salud, quienes desde hace años advierten que estos productos contienen altas concentraciones de cafeína capaces de provocar efectos adversos de gravedad, incluyendo arritmias, hipertensión, convulsiones, deshidratación, alteraciones del sueño y un aumento considerable en la frecuencia cardíaca.
Uno de los casos que marcó esta problemática fue el de Davis Cripe, un adolescente de 16 años de Carolina del Sur. Sus padres, Sean y Heidi Cripe, recuerdan que recibieron una llamada de la escuela para informarles que su hijo había sido trasladado de urgencia al hospital después de consumir una bebida energética de un solo trago. Poco tiempo después sufrió una arritmia cardíaca que terminó con su vida.
Aunque este tipo de fallecimientos son poco frecuentes, una coalición de médicos conformada recientemente busca reforzar la advertencia sobre los riesgos asociados a estas bebidas. La iniciativa surgió tras el anuncio de un acuerdo de patrocinio entre Monster Energy y la Big 12 Conference, una de las principales organizaciones del deporte universitario en Estados Unidos.
Los especialistas solicitaron a los directivos de la conferencia suspender dicho patrocinio y pidieron a la NCAA revisar las estrategias de mercadotecnia dirigidas a los jóvenes. Además, recordaron los casos de tres menores de edad que perdieron la vida, entre ellos el de Davis Cripe, como parte de su llamado para reforzar la prevención.
El doctor Matthew Nelson, cardiólogo de Idaho e integrante del grupo impulsor, señaló que la preocupación no se limita a una sola marca, sino a todas las bebidas energéticas y a cualquier acuerdo comercial que pueda incentivar su consumo entre menores de edad. Explicó que los jóvenes podrían confundir estos productos con las bebidas deportivas, al ver que son promocionados por universidades y atletas de alto nivel, cuando en realidad cumplen funciones completamente distintas.
Diversas organizaciones médicas, entre ellas la Academia Estadounidense de Pediatría, recomiendan que los niños y adolescentes eviten por completo el consumo de bebidas energéticas. Sin embargo, los datos más recientes de la encuesta Monitoring the Future, realizada por la Universidad de Michigan con financiamiento federal, muestran que el 23% de los estudiantes de último año de preparatoria, el 20% de los alumnos de décimo grado y el 18% de los estudiantes de octavo grado consumen estas bebidas diariamente.
El contenido de cafeína en estos productos puede oscilar entre 80 y 300 miligramos por porción, dependiendo de la marca. En comparación, una taza de café de aproximadamente 235 mililitros contiene entre 80 y 100 miligramos, mientras que algunos refrescos aportan 50 miligramos o menos. La Academia recomienda que los adolescentes de entre 12 y 18 años no superen los 100 miligramos de cafeína al día, mientras que para los niños más pequeños desaconseja cualquier consumo.
La doctora Tamara Hannon, pediatra de Indiana y presidenta de la comisión de nutrición de la academia, explicó que la cafeína y otros estimulantes aceleran la actividad del sistema nervioso y del corazón, lo que puede provocar una sobrecarga del organismo. Comparó este efecto con una licuadora que funciona durante demasiado tiempo hasta que su motor se sobrecalienta, señalando que algo similar puede ocurrir con el cuerpo humano cuando recibe un exceso de estimulantes.
Aunque expertos de la Facultad de Medicina de Harvard reconocen los riesgos cardiovasculares derivados del exceso de cafeína, también aclaran que no existe evidencia científica sólida que demuestre que esta sustancia afecte el crecimiento de los menores.
Los especialistas también advierten que algunos niños presentan un riesgo mayor, especialmente aquellos con enfermedades previas como hipertensión. No obstante, incluso menores completamente sanos pueden desarrollar complicaciones si consumen cantidades excesivas de cafeína, incluidos jóvenes que practican deporte de manera habitual.
En el caso de Davis Cripe, las investigaciones determinaron que ese día también había consumido un refresco Mountain Dew y un latte de McDonald's antes de ingerir la bebida energética que desencadenó la arritmia. El forense confirmó que el adolescente no presentaba antecedentes de enfermedades cardíacas.
Su padre recordó que en casa ya habían hablado con él sobre los riesgos de estas bebidas, aunque nunca imaginaron que pudieran resultar mortales. Por ello, considera fundamental compartir su experiencia para que otras familias comprendan el peligro que representan estos productos para los menores.
Por su parte, la Asociación Estadounidense de Bebidas, integrada por Monster y otras empresas que representan la mayor parte del mercado de bebidas energéticas, aseguró que sus miembros informan de manera voluntaria la cantidad de cafeína en las etiquetas y mantienen advertencias donde se indica que estos productos no están dirigidos a niños, mujeres embarazadas o personas sensibles a la cafeína. Asimismo, afirmó que las compañías no comercializan ni promocionan estas bebidas en escuelas.
Monster Energy sostuvo que la cafeína y otros ingredientes presentes en sus productos también forman parte de numerosos alimentos y bebidas de consumo cotidiano. La empresa señaló que las bebidas energéticas llevan más de tres décadas comercializándose en el mundo y aseguró que se han consumido de forma segura más de 100 mil millones de unidades.
En tanto, la Big 12 Conference defendió su convenio con Monster al señalar que la presencia de marcas de bebidas energéticas en el deporte universitario no es una novedad y que este tipo de empresas busca acercarse al público aficionado a las competencias deportivas.
Respecto a la controversia, la directora médica de la NCAA, Deena Casiero, respondió que la organización no tiene facultades para regular los acuerdos comerciales firmados por las conferencias o las instituciones educativas. Sin embargo, destacó que la asociación mantiene programas de información sobre los efectos de la cafeína en la salud de los estudiantes atletas y que recientemente solicitó la asesoría de un grupo especializado en cardiología.
Especialistas y autoridades sanitarias coinciden en que la mejor estrategia para reducir los riesgos consiste en educar a niños y adolescentes sobre la diferencia entre las bebidas energéticas y las bebidas deportivas, las cuales sí están diseñadas para reponer líquidos y electrolitos después de realizar actividad física.
Además, recomiendan que padres, maestros y entrenadores hablen con los menores sobre los efectos del exceso de cafeína, den ejemplo evitando consumir estas bebidas frente a ellos y consulten con el pediatra cualquier duda relacionada con los hábitos de consumo de sus hijos. Según Sean Cripe, compartir historias como la de su familia puede ayudar a prevenir nuevas tragedias y crear conciencia sobre los riesgos que representan las bebidas energéticas para la población infantil y adolescente.
Foto: Especial
djs
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