La cocinera tradicional forma parte del libro “Cocina Nómada”, donde comparte el mole de caderas y el pollo encacahuatado; también prepara una presentación de su trabajo en el extranjero

Tehuacán, Pue.- Las recetas que aprendió de su madre cuando apenas tenía 15 años ahora están a punto de cruzar fronteras. Gudelia Flores Albino, cocinera tradicional de Santa María Coapan, llevará su cocina a Guadalajara y posteriormente a Colombia, como parte de un proyecto que reúne a 12 exponentes de la gastronomía tradicional mexicana.
La cocinera forma parte del libro “Cocina Nómada”, de Calixto Serna y María Serna, publicación que documenta las historias y conocimientos de 12 cocineros seleccionados a nivel nacional. En este proyecto, Flores Albino compartió dos de sus preparaciones: el tradicional mole de caderas y el pollo encacahuatado.
El proceso para integrar este trabajo tomó alrededor de dos años y el libro le fue entregado en febrero de 2026. Ahora, la publicación también tendrá una versión documental, cuya presentación se realizará este domingo a las 19:00 horas.
La agenda continuará en noviembre, cuando del 6 al 9 de ese mes viaje a Guadalajara junto con los otros cocineros participantes. Posteriormente, para marzo de 2027 contempla acudir a Colombia para presentar su cocina tradicional y señaló que también recibió una invitación para llevar su propuesta gastronómica a la India durante ese mismo año.
Detrás de estas participaciones existe una historia que comenzó en circunstancias muy diferentes. Flores Albino relató que es hija de madre soltera y que sólo cursó hasta el tercer año de primaria. A los 14 años tuvo que comenzar a trabajar en una maquila de los hermanos Haddad, donde inicialmente se encargaba de barrer y posteriormente aprendió a confeccionar pantalones de mezclilla.
A los 15 años se incorporó a la preparación del mole junto con su madre. Con los años, la cocina se convirtió en su principal oficio y en una manera de sostener a su familia. Como madre soltera, explicó que durante aproximadamente 26 años ha obtenido ingresos mediante la venta de tortillas, tacos, enchiladas y atole.
Su trayectoria gastronómica también incluye reconocimientos. En 2016 obtuvo el primer lugar en un concurso de mole de caderas, lo que derivó en una invitación para viajar a Los Ángeles, California, en 2017 como embajadora de este platillo tradicional.
En 2025 recibió una certificación como cocinera de mole de caderas junto con otras cocineras tradicionales y recordó que también participó en actividades relacionadas con la declaratoria de este platillo.
Pero la gastronomía no es el único ámbito en el que ha trabajado para preservar las tradiciones de su comunidad. Flores Albino es hablante de náhuatl, lengua que aprendió de su madre y que posteriormente comenzó a enseñar y escribir. Ha impartido clases y elaborado material en esta lengua, además de insistir en la necesidad de contar con intérpretes en instituciones como hospitales y juzgados.
Entre sus reconocimientos mencionó uno recibido en 2008 en la Casa de Cultura como mujer emprendedora y guardiana del maíz de la región de Tecamachalco y Tehuacán, así como distinciones relacionadas con la preservación de su lengua materna.
Su defensa de la cultura también se refleja en otras actividades: desde hace 51 años forma parte de una estudiantina, donde toca acordeón, mandolina y pandero, manteniendo esta actividad paralelamente a su trabajo gastronómico.
Durante una rueda de prensa realizada en su domicilio, la cocinera aprovechó para responder a los cuestionamientos de personas de Santa María Coapan que han puesto en duda que se identifique como representante de la comunidad o que participe en eventos gastronómicos vinculados con ella.
Flores Albino aclaró que no pretende hablar en nombre de cada habitante de Coapan, sino llevar el nombre del lugar donde nació y vive a los espacios donde participa. Aseguró que sus reconocimientos y actividades son producto de años de trabajo y pidió que su trayectoria sea difundida tal como ha ocurrido, sin atribuirle logros que no tenga, pero tampoco restándole los que ha conseguido.
“Yo no me robé nada, yo soy lo que soy y me he esforzado para seguir adelante. No fue en bandeja de plata lo que he conseguido”, manifestó.
Y aunque ahora su cocina tendrá presencia en otros lugares, aseguró que el reconocimiento no cambia el origen de su trabajo. Su mensaje final lo pronunció en náhuatl y dejó clara la importancia que tiene para ella mantener el vínculo con su comunidad: “Podrán cortar mis hojas, podrán cortar mi tronco, lo que nunca podrán cortar son mis raíces”.
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Foto: Yomara Pacheco
cdch
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