Un manojo de 100 piezas cuesta hasta 300 pesos; las productoras buscan un espacio permanente para vender y evitar que sus trabajos se queden almacenados

Tehuacán, Pue.- Entre tejidos, colores y horas de trabajo manual, las artesanas de Caltepec mantienen una tradición que ha pasado de abuelos a nuevas generaciones; sin embargo, la escasez de palma y el aumento en su precio, aunado a las dificultades para comercializar sus productos, amenazan la continuidad de esta actividad.
Martha Huerta García, artesana de este municipio, explicó que el tejido de palma forma parte de la vida cotidiana de muchas familias y estimó que alrededor de 120 personas continúan dedicándose directamente a esta labor, aunque la actividad tiene una presencia mucho mayor dentro de la comunidad.
La producción ya no se limita a los tradicionales sombreros, petates y tenates. Las artesanas han buscado innovar con bolsas, carteras, lámparas, fruteros, tapetes y joyería, incorporando nuevos diseños para atraer compradores y ampliar las posibilidades de comercialización.
Pero antes de llegar a las manos del consumidor existe un obstáculo cada vez mayor: conseguir la palma. Huerta García señaló que la disponibilidad ha disminuido, situación que atribuyen, entre otros factores, a la falta de lluvias, por lo que deben adquirirla en comunidades de la región y recurrir en algunos casos a material certificado.
El precio también representa un golpe para la economía de las productoras, ya que un manojo de alrededor de 100 piezas puede costar hasta 300 pesos. Para reducir las pérdidas, aprovechan prácticamente toda la palma durante el proceso de elaboración y algunas artesanas incluso han comenzado a sembrar sus propias plantas.
Aunque los precios de las piezas varían de acuerdo con el tamaño, acabado y complejidad, el ingreso no siempre corresponde al tiempo invertido. Un sombrero puede venderse desde 60 pesos y llegar a 120 pesos o más si lleva diseños especiales, pintura o un tejido más fino.
A esta problemática se suma la falta de un mercado permanente. Las artesanas dependen principalmente de ferias y eventos para colocar sus productos, mientras que otras piezas permanecen guardadas durante meses, perdiendo con el tiempo parte de su apariencia y, por consecuencia, valor comercial.
Ante este panorama, las productoras solicitan espacios de venta, mayor promoción y la posibilidad de crear un mercado o centro de acopio que les permita reunir su producción y atender pedidos de mayor volumen. Su objetivo es que el tejido de palma no quede únicamente como una tradición del pasado, sino que continúe siendo una fuente de ingresos para las nuevas generaciones de Caltepec.
Foto: Especial
cdch
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